La playa | Edición 003
Newsletter mensual — Enero 2026
La playa es un espacio de promesas. Pisar la arena, descansar, el sol bronceando nuestra piel y, por fin, apagar la voz interna, ya sea con voces ajenas o con el sonido de las olas. Promesas se destiñen con el paso de las horas. Ir a la playa significa convivir con un sinfín de situaciones bajas y sucias que una no necesariamente elegiría como frame de Instagram, no solo por decisión sino que todas esas cosas son ajenas a la asepsia de la imagen.
Quien logra cerrar los ojos y dormir, verdaderamente, encontrará a su alrededor una serie de secuencias que conviven al unísono. En uno de los libros que recomiendo en esta newsletter se refiere a ese imaginario idealizado, sobre todo, se pregunta, sobre los pactos implícitos entre personas de diferentes sectores sociales casi desnudas. BADAUÊ, plataforma cultural que enaltece la cultura brasileña, dice que en la playa “lo que a primera vista puede parecer desorden funciona, en la práctica, como un sistema de convivencia basado en reglas tácitas, negociación constante y adaptación colectiva”. (Gracias a Mai, gran lectora de esta newsletter, por la referencia!!!)
Playas de Río de Janeiro - Martin Parr (2007)
Las playas de mar, pero también de río, son un escenario fértil para la producción de imágenes, sonidos y deseos. En El ruido de las olas, detrás de una escena tan propia de la playa como ver jugar a la paleta aparece una imagen-frase muy potente. Calveyra escribe: “alternativamente vaciarlas (a las paletas) como se vacía el horizonte de una imagen, gozar, reír, tantear el aire”. Eso es posible en un poeta del calibre de Calveyra, que siempre supo que al juego a que es invitada la poesía es la imagen y no a la filosofía.
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“Ante la opción de ir al cielo o escuchar una conferencia sobre el cielo, la gente elige la conferencia”, dice John Cage en su diario publicado por Caja Negra Cómo mejorar el mundo. Solo harás que las cosas empeoren. Reemplacemos cielo por playa: escenario idílico que nuestras cabezas proyectan como perfecto e hiper exclusivo.
En las conferencias, en las obras de arte, en el recuerdo, las playas son una duplicidad absurda y distorsionada. La arena, el sol, el vado del río o del mar, los gritos de los vendedores, los llantos de los niños, las pelotas y paletas, no siempre están al servicio de esa imagen placentera que tenemos sobre lo que es veranear. La foto de una playa no siempre incluye el pensamiento rumiante del verano, los cuerpos desbordados, el calor y las incomodidades. Lo que está ahí es una representación.
Conviene aclarar algo antes de seguir: esta newsletter no es una mirada cínica sobre la vida ni una crítica a la playa como promesa de felicidad. Lo que quiero es que reconozcamos que el ideal del verano, breve paréntesis en el año laboral que concentra todo tipo de expectativas, convive inevitablemente con lo que incomoda, con lo que falla, con lo que no cumple.
Agnès Varda, en su film-ensayo Las playas de Agnès utiliza este escenario, repleto de espejos que reflejan personas trabajando en un film, olas, viento, para hacer una biografía de su vida y un racconto de toda su obra. ¿Qué tienen las playas que no tengan las montañas? “Las playas son el paisaje más perfecto del mundo. No creo que la vida sea una subida hacia una cumbre, sino que creo en la horizontalidad, en la observación de unas vistas sin interrupción”.
✍ ️ 1. Tres textos para pensar en la playa
📘 Mineração do outro: fotografia e fabulação numa palestra-performance - Flávia Péret
La palestra-performance de Flávia Péret se dedica a explorar y a trazar líneas entre el paisaje minero y las consecuencias físicas del trabajo en Alcan, multinacional de origen canadiense y primera fábrica de producción de aluminio en Brasil, también abre camino a encontrar otros paisajes.
El gesto de Flávia, de escabullirse entre los álbumes de fotos familiares y de ensayar una narrativa personal y política a través de la vida de su padre, no es melancólico ni mucho menos nostálgico: se trata de observar —parafraseando a Benjamin— cómo la imagen relampaguea en el presente y recrea, a través de la memoria como máquina ficcional, aquello que no fue registrado, lo que aún queda por decir.
“¿Por qué mi padre escondía el álbum de la playa? ¿Por qué nunca mostró a sus hijos? El álbum secreto revela una intensa actividad hedonista. En la playa, él experimentaba el placer y la expansión del propio cuerpo, experimentaba su desbordamiento”.
El libro fue publicado originalmente en portugués, en la colección Luscofusco de la editorial Relicário, en 2025, y pronto será traducido al español.
Spoiler alert: formará parte de la unidad IV de las ediciones de Una forma que piensa. Caminos hacia el ensayo, previstas para 2026.
📕La vida descalzo - Alan Pauls
La vida descalzo son memorias autobiográficas de Alan Pauls y su relación con las playas, en particular la de Villa Gesell. Si algo me gusta —y divierte— de este texto es la elocuencia para desandar el imaginario erótico de la playa e incluso señalar que aparece en su ausencia:
“Frotarse con otro cuerpo en la arena, revolcarse tras la cortina del cambiador de una carpa, acabar desnudos en la rompiente: las proezas más clásicas de la erótica de playa son para mí, además de inverosímiles, ejemplos perfectos de todo lo que no puede ser el placer: incomodidad, aspereza, hostilidad, interferencia.
Iría más lejos y diría que la playa nunca es erógena cuando se mezcla con el cuerpo —acaso porque, en razón de la composición molecular de la arena y el agua, la mezcla nunca llega realmente a consumarse y languidece en cambio en estadios primitivos y molestos como el roce, el empanado, la cobertura— y lo es, al contrario, cuando el contacto físico con la carne, reducido al mínimo, es reemplazado por un tipo de contacto visual, cuando su función es ambiental, decorativa —y la playa trabaja como el fondo bello pero inerte contra el cual se recortan las figuras del deseo sexual—, o eminentemente dramática, y en ese caso participa activamente de la narrativa de la escena erótica. Y también es erógena —el colmo de lo erógeno— cuando queda atrás, cuando se la olvida, cuando se la tragan la noche o el día de lluvia, cuando por alguna razón, aun estando muy cerca, se vuelve inaccesible y los veraneantes se llevan todo lo que encontraron en ella (vitalidad, bronceado, cansancio, relaciones, planes) para ponerlo a circular en ese mundo aparte, contiguo a la playa pero a la vez radicalmente separado de ella, que es el pueblo o la ciudad de playa”.
📘 La playa - Cesare Pavese
“De día, en la playa, era distinto. Se habla con extraña cautela cuando se está medio desnudo: las palabras no suenan del mismo modo, se deja de hablar y parece que el propio silencio profiera palabras ambiguas”.
El narrador principal de La playa se encuentra en Liguria —Riviera italiana— junto a su amigo y Clelia, la pareja de él. Los días transcurren lentamente, atravesados por pensamientos rumiantes, tensiones apenas perceptibles y pequeñas ambivalencias que dejan claro que la tan clamada Dolce far niente (La dulzura de no hacer nada) puede convertirse en un infierno imposible de sobrellevar. El narrador observa, se inquieta, siente curiosidad por la vida marital de su amigo, se hace preguntas.
La novela muestra que, más allá de las tretas de la ficción, es imposible desprenderse del mundo que se trae consigo. En La playa, lo real insiste y las dificultades sentimentales del propio Pavese se filtran en un narrador de nombre desconocido.
La playa fue traducida por Silvio Mattoni y editada por Caballo Negro Editora en 2025.
🧰 2. Caja de herramientas
Leyendo a Péret entré en el mundo de la palestra-performance (que como les dije integraré específicamente en la unidad IV), género que trabaja mucho la argentina-carioca Paloma Vidal y que es entendida como una forma del ensayo. En palabras de Péret:
“escritura que va y que vuelve, que crea digresiones y continuidades, que interroga y examina los objetos desde diferentes puntos de vista, que experimenta el lenguaje y crea relaciones inesperadas entre ellos”.
🎬 3. Un fotograma de un film-ensayo
📷 «Las playas de Agnès», Agnès Varda (2008)
🪩 4. Mi próximo movimiento
El 2025 fue el tercer año consecutivo que sostuve este taller que nació de la curiosidad y las ganas de aprender más. Gracias a todas las personas que hicieron tanto el taller virtual como el presencial, a quienes llegaron a terminar sus ensayos y a quienes les sirvió para animarse o descontracturar escrituras más académicas.
Enero lo tomaré para descansar y preparar las nuevas ediciones del taller para 2026. Les adelanto que tendré una edición de verano presencial en Buenos Aires y que en marzo retomaré las ediciones cuatrimestrales tanto presencial como virtual.








